¿QUÉ TE HACE SER FAMILIA?

¿Alguna vez te has parado a pensar en cuáles son los ingredientes fundamentales para que un grupo de personas pueda denominarse FAMILIA? Seguramente el vínculo sanguíneo sea una de las primeras cosas que se te ocurran. Pero párate a meditar detenidamente y trata de ver más allá. Piensa en lo que realmente te une a todos aquellos que por sus actitudes, sus comportamientos, han creado una unión inquebrantable contigo y forman una parte esencial en tu vida.

Y es que hay personas a las que no te une la sangre, sino algo más fuerte aún: el amor, la lealtad, el sentimiento de querer compartir… Personas que te brindan el cariño y la entrega de una familia que te ama más allá de pertenecer a la misma sangre… Porque el verdadero vínculo familiar se lleva en el corazón.

Por eso yo te invito a que amplíes la definición de familia y jamás te olvides de aquellas personas que están siempre a tu lado, en lo buenos momentos y los no tan buenos, celebrando, apoyando, ayudando, cuidándote, preocupándose por ti, convirtiéndose en ese hombro sobre el que llorar. Compartiendo contigo no solo su tiempo, sino su vida. Ahí es donde se forja ese vínculo inquebrantable que permanece activo 24 horas – 7 días a la semana.

Tu verdadera familia reside en aquellos que te aman como eres, por encima de todo, sin límites ni condiciones. Y es la lealtad lo que hace que verdaderamente una familia sea indestructible, más que el parentesco. Más que el tipo de sangre que corre por tus venas están las vivencias, las experiencias, el respeto y, en definitiva, el amor que te une a otras personas, eso es lo que realmente forja una relación familiar auténtica.

Recuerda que el amor familiar es aquel que nace en el seno de un grupo de personas que pueden compartir -o no- algún tipo de parentesco, cierto, pero por encima de todo permanecen juntas, apoyándose unas a otras, unidas por el amor incondicional que sienten incluso en los peores momentos, cuando surgen los problemas.

Por eso, insisto. Lo que realmente construye una relación de familia, una relación capaz de superarlo todo, una relación inquebrantable… es la lealtad y el amor. Estoy hablando de esa familia que vamos eligiendo a lo largo de nuestra vida y que es tan valiosa como la biológica, la que está formada por aquellas personas que nos acompañan siempre, que nos brindan su amor incondicional y su ayuda permanente, las que están siempre ahí.

La receta para formar una familia no es secreta, como la de la Coca Cola. Al revés, sus ingredientes son de sobra conocidos por todos: amor, lealtad, compromiso, apoyo, empatía, comprensión… Sencillo pero no por ello fácil de encontrar, ¿verdad?

Suele decirse popularmente que los amigos son la familia que elegimos porque ellos acompañan, aman, comparten y demuestran su lealtad en todo momento. Su nobleza nutre el vínculo que los une a nosotros y por ello hay que darles el valor que les corresponde.

Las palabras del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), conocido en todo el mundo por ser autor de la obra El principito, así lo reflejan:

“La familia no se trata de una cuestión de sangre. Se trata de quién está dispuesto a sostener tu mano cuando más lo necesitas”.

Cuida a quienes te cuidan, valora a los que permanecen a tu lado y agradece que formen parte de tu vida porque, al fin y al cabo son también tu FAMILIA.

¿QUÉ TE HACE SER FAMILIA?

¿Alguna vez te has parado a pensar en cuáles son los ingredientes fundamentales para que un grupo de personas pueda denominarse FAMILIA? Seguramente el vínculo sanguíneo sea una de las primeras cosas que se te ocurran. Pero párate a meditar detenidamente y trata de ver más allá. Piensa en lo que realmente te une a todos aquellos que por sus actitudes, sus comportamientos, han creado una unión inquebrantable contigo y forman una parte esencial en tu vida.

Y es que hay personas a las que no te une la sangre, sino algo más fuerte aún: el amor, la lealtad, el sentimiento de querer compartir… Personas que te brindan el cariño y la entrega de una familia que te ama más allá de pertenecer a la misma sangre… Porque el verdadero vínculo familiar se lleva en el corazón.

Por eso yo te invito a que amplíes la definición de familia y jamás te olvides de aquellas personas que están siempre a tu lado, en lo buenos momentos y los no tan buenos, celebrando, apoyando, ayudando, cuidándote, preocupándose por ti, convirtiéndose en ese hombro sobre el que llorar. Compartiendo contigo no solo su tiempo, sino su vida. Ahí es donde se forja ese vínculo inquebrantable que permanece activo 24 horas – 7 días a la semana.

Tu verdadera familia reside en aquellos que te aman como eres, por encima de todo, sin límites ni condiciones. Y es la lealtad lo que hace que verdaderamente una familia sea indestructible, más que el parentesco. Más que el tipo de sangre que corre por tus venas están las vivencias, las experiencias, el respeto y, en definitiva, el amor que te une a otras personas, eso es lo que realmente forja una relación familiar auténtica.

Recuerda que el amor familiar es aquel que nace en el seno de un grupo de personas que pueden compartir -o no- algún tipo de parentesco, cierto, pero por encima de todo permanecen juntas, apoyándose unas a otras, unidas por el amor incondicional que sienten incluso en los peores momentos, cuando surgen los problemas.

Por eso, insisto. Lo que realmente construye una relación de familia, una relación capaz de superarlo todo, una relación inquebrantable… es la lealtad y el amor. Estoy hablando de esa familia que vamos eligiendo a lo largo de nuestra vida y que es tan valiosa como la biológica, la que está formada por aquellas personas que nos acompañan siempre, que nos brindan su amor incondicional y su ayuda permanente, las que están siempre ahí.

La receta para formar una familia no es secreta, como la de la Coca Cola. Al revés, sus ingredientes son de sobra conocidos por todos: amor, lealtad, compromiso, apoyo, empatía, comprensión… Sencillo pero no por ello fácil de encontrar, ¿verdad?

Suele decirse popularmente que los amigos son la familia que elegimos porque ellos acompañan, aman, comparten y demuestran su lealtad en todo momento. Su nobleza nutre el vínculo que los une a nosotros y por ello hay que darles el valor que les corresponde.

Las palabras del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944), conocido en todo el mundo por ser autor de la obra El principito, así lo reflejan:

“La familia no se trata de una cuestión de sangre. Se trata de quién está dispuesto a sostener tu mano cuando más lo necesitas”.

Cuida a quienes te cuidan, valora a los que permanecen a tu lado y agradece que formen parte de tu vida porque, al fin y al cabo son también tu FAMILIA.